25 de mayo a 14 de junio 2023
Un viaje muy especial. Silvia y yo
viajamos a Frankfurt invitados por nuestros amigos Walter y Stefan para participar
con ellos en las actividades culturales que realizan con residentes argentinos
y sudamericanos. De paso paseamos un poco por lugares cercanos, y también por
Gante y Brujas (Flandes, Bélgica), por Estrasburgo y Colman (Alsacia, Francia).
Walter y Stefan gentilmente nos pagaron
el pasaje en Lufthansa (vuelo directo Buenos Aires – Frankfurt) y nos alojaron
en su departamento del barrio Bornheim, y fue realmente como estar en nuestra
casa.
Ya al siguiente día de llegar nos sumamos a la movida musical en una plaza donde se juntan muchos argentinos y sudamericanos a cantar y bailar al compás de la música que programa el d.j.
Y el sábado uno de los locales de
Weltladen (el del barrio Bockenheim) festejaba un aniversario y como parte de
los festejos acompañé con la guitarra a Walter a cantar algunas zambas y
tangos.
Luego paseamos con Walter por el centro de Frankfurt: la plaza Romerberg, con su fuente de la justicia mirando al ayuntamiento, sus edificios medievales destruidos en la segunda guerra mundial, pero minuciosamente reconstruídos,
su puente metálico sobre el río Main, decorado por la gente con cientos de candados en sus barandas.FLANDES
El domingo Silvia y yo partimos rumbo a
Gante, según lo previsto. Una ciudad flamenca que compite con su vecina Brujas
en cuanto a la belleza de sus edificaciones medievales.
El hospedaje estaba junto al río Escalda, canalizado con bonitas veredas al estilo París.
Caminando un par de cuadras por ellas estaba el Castillo de Gerardo el Diablo.Al llegar a la plaza central vimos que se
preparaba un free-tour en castellano
y conseguimos incorporarnos.
Así pudimos admirar el impresionante conjunto edilicio formado por la catedral de San Bavón, el campanario, la iglesia de San Nicolás y la iglesia de San Miguel.
Esta última ubicada junto al puente de San Miguel que cruza el río Lys, que junto con el Escalda confluyen en esta ciudad.
Las orillas del Lys están rodeadas también de magníficas edificaciones medievales.
Llegamos hasta otro castillo, el de los condes.
El lunes 29 tomamos el tren para Brujas. La plaza del mercado muestra las ampulosas construcciones de los distintos gremios, pero ahora convertidos en bares, cuyas instalaciones deslucen sus frentes.
Otras han sido convertidas en museos.
Cerca está la plaza Burg (antigua ciudad amurallada) con su ayuntamiento del siglo XIV.
La llamada “Venecia del norte” está cruzada por varios canales por los que navegan solamente los barquitos con turistas.
Aquí pasando por la isla de los cisnes.
El campanario, que se ve al fondo, tiene 83 mt. De altura. Los de Gante se ufanan de que el de ellos es más alto, más cómodo para subir (ascensor en lugar de escalera) y más barato.
De regreso a la estación entramos en la catedral, de luminoso interior.
Volvimos a dormir a Gante y al otro día salimos en ómnibus hacia Bruselas, donde contratamos otro free-tour. Por supuesto, salía de la Grand Place, que muchos consideran, con fundamento, la más linda del mundo. Completamente rodeada de magníficos edificios medievales, con las que los distintos gremios competían en grandeza, al igual que en Gante y Brujas.
Se destaca el ayuntamiento, de 96 metros de altura. También está allí el bar El Cisne, donde Marx y Engels escribieron el Manifiesto Comunista.
De noche los edificios muy bien conservados e iluminados lucen todo su esplendor.
El recorrido terminó en el Mont des Arts o colina de las artes, un excelente mirador en el que se destaca a lo lejos la alta torre del Ayuntamiento en la Gran Plaza, y un amplio jardín muy florido y trabajado al estilo francés.
Esa noche cenamos frente al hotel platos
típicos de Bruselas: mejillones, papas fritas, endivias y carbonada flamenca.
Al día siguiente, antes de subir al ómnibus que nos llevaría de vuelta a Frankfurt, recorrimos el centro moderno de la ciudad, con sus rascacielos que la destacan como capital administrativa de la Unión Europea
. Por allí está la plaza Simón Bolívar con un busto del Libertador.
Al mediodía volvimos en ómnibus a Frankfurt sin haber visto en Bruselas ninguno de sus famosos repollitos. En la terminal de Frankfurt nos estaba esperando Walter para acompañarnos en subte al departamento.
ALSACIA
Al otro día emprendimos el viaje a
Alsacia con Walter y Stefan que teníamos previsto.
Llegamos a Estrasburgo en ómnibus y cerca de la parada estaba este cartel que decía que Ushuaia estaba a 12.500 kilómetros.
La ciudad, sede del parlamento europeo, tiene su centro histórico en una isla formada por dos brazos del río Ill, muy poco antes de su desembocadura en el Rin. En ella se encuentra la magnífica catedral gótica de 142 metros de altura, llamada como la de París, Notre Dame.
En su interior hay un reloj astronómico ricamente decorado del siglo XVI.
En el paseo por las orillas del río fuimos acompañados por un cisne.
Al día siguiente, viernes, salimos siguiendo
al curso del río Rin (aunque no se lo ve) rumbo a Colmar, ciudad de 70.000
habitantes ubicada 70 km al sur de Estrasburgo.
La cruza el río Lauch, que forma en cierto lugar el barrio llamado “Pequeña Venecia”.
El centro histórico, muy bien conservado, presenta sitios de gran belleza.
El sábado fuimos en taxi hasta el cercano Eguisheim, el pueblo de La Bella y la Bestia. Es una curiosa aldea que estaba rodeada por una muralla circular y quedó redonda. Dimos la vuelta por sus callejuelas empedradas.
Luego visitamos otro pueblo cercano, Turckheim, donde abundaban las cigüeñas en los techos.
Zona de buenos vinos… pero también de cervezas que se disfrutaban con el calorcito.
Regresamos en ómnibus a Colmar y, al día siguiente, antes de volver a Frankfurt, visité con Stefan el Museo Unterlinden, famoso por exhibir el retablo políptico de Insenheim. obra maestra del pintor alemán Matthias Grünewald, en el siglo XVI.
De grandes dimensiones, se exhibe desarmado, pero una maqueta ubicada en la pared muestra cómo se abría.
El ómnibus en el que volvíamos a Frankfurt curiosamente iba lleno y con gente de pie, sin asiento. Fue abordado en plena ruta por la policía alemana, que revisó todo, nos hizo bajar y se llevó detenidos a 7 pasajeros.
FRANKFURT Y ALREDEDORESA la noche concurrimos a la celebración de la calle Bergerstrasse, con muchos puestos de comida y bebida, incluyendo uno argentino, y mucha concurrencia.
A la mañana siguiente decidimos conocer un pueblo cercano, Limburg, disfrutando de los hermosos trenes con que cuentan en Alemania,
y de las casas de entramado de madera de su plaza central, donde hay también un monumento al que bebe de un barril.
El puente sobre el río Lahn que cruza la villa me hizo meditar sobre los nombres alemanes de los ríos.
A los alemanes les gusta hacer palabras larguísimas, como se nota por ejemplo en los nombres de las estaciones de metro de Frankfurt (Hohenstrasse, Nibelungenplatz, Rothschildalle, etc) en cambio para los ríos suelen usar monosílabos: Lahn, Rin, Main, Ill, etc).
El martes 6 tomamos el tren con Walter hacia Bad Ems, famoso balneario termal cruzado por río Lahn al igual que Limburg, y entre las montañas Westerwald.
Se caracteriza por sus grandes construcciones señoriales y sus también grandes jardines de estilo francés.
Luego seguimos hasta Coblenz, ciudad en la que confluyen dos grandes ríos: el Rin y el Mosela. La confluencia es un lugar impactante: una gran plataforma triangular presidida por una gigantesca estatua ecuestre del emperador Guillermo I.
De allí caminamos hacia la iglesia románica de San Cástor, del siglo IX,
y luego tomamos un bus urbano que tras cruzar el Rin nos llevó hacia la cercana localidad de Lahnstein, tercera población que visitamos a orillas del Lahn, como su nombre lo indica. Este río atraviesa la ciudad justo antes de desembocar también en el Rin.
Allí visitamos a Teresa, la madre de Stefan, que nos recibió de maravillas agasajándonos con manjares típicos alemanes preparados por ella.
Luego del almuerzo nos llevó en su auto hacia un castillo que funciona como restaurant y cafetería. El último tramo (no en pendiente) de 300 metros había que hacerlo caminando por un bosque.
La vuelta en tren a Frankfurt es por la
costa del Rin, con hermosas vistas que incluyen los famosos castillos que hay
en sus orillas.
El día siguiente, tranqui, lo dedicamos a hacer las características compras en Decathlon, que en Frankfurt está en un moderno centro comercial llamado Nordwestzentrum, al que se accede, como casi todo, por el metro, cuyas entradas se señalan con la letra “U”
. Esta es la red de metros de Frankfurt, vastísima y compleja, para una ciudad que con sus alrededores tiene no más que 2,5 millones de habitantes. Además hay que señalar que tiene muy buenos trenes y una puntualidad excelente en la que se puede confiar.
Por la tarde caminamos hasta el Bethmannpark, que tiene una gran fuente,
un jardín japonés y un juego gigante de ajedrez.
El jueves 8 tomamos otra vez el tren, esta vez hacia Idstein, pueblito con una iglesia que parece tener una historieta pintada en el techo
y casas más coloridas que en otros lados, aunque hay una que te marea por su falsa escuadra.
También hay un simpático monumento al barrendero.
A la tarde, recital de folklore argentino en la tienda Weltladen al lado del departamento.
Acompaño a cantar a Walter
y también a la soprano dominicana Estefanía Rivera Mateo
y a la tucumana Adriana Kohn. Un éxito!
El viernes lo dedicamos a caminar por el
“Mainhattan”, el Manhattan del Main, así llamado por la presencia de grandes rascacielos.
Uno de ellos, el Main Tower, tiene un mirador al que se puede acceder mediante
un ascensor que sube los 190 metros en 40 segundos, a 18 kilómetros por hora,
según un indicador que tiene en la cabina.
Desde el mirador se tienen grandes vistas que incluyen el río Main y al fondo los montes Taunus.
Continuando la caminata pasamos por la Opera Nueva y el museo judío.
El sábado era el día de la actividad programada en el salón de actos de la iglesia St Josef.
Allí Silvia expuso sobre turismo en la Argentina y yo matizaba con música folklórica alusiva.
Cuando habló sobre Mar del Plata, el tema elegido fue la zamba “Alfonsina y el mar”. Walter me había sugerido que acompañara a Estefanía a cantarla, y así lo hicimos. Ocurre que Estefanía ha sido alumna de canto de Walter, y por eso sabe estos temas tan argentinos. Luego se armó una guitarreada en la que yo acompañé a Walter, Sol Crespo,
Estefanía, Adriana y otres cantantes.
El domingo fue la segunda parte de la exposición de Silvia sobre turismo y geografía, y terminamos con unos fernets en el patio del salón de actos.
El lunes, con Walter, otra vez tren, esta vez rumbo a Mainz, ciudad que se conoce en castellano con el nombre de Maguncia, a unos 40 kilómetros, donde el Main desagua en el Rin. Tiene una catedral importante
y también la iglesia de San Stefan, cuyos vitrales azules fueron pintados por Marc Chagall entre 1973 y 1984.
Por la tarde Walter y Stefan nos invitaron a un crucero por el Main. Además de las grandes vistas del Mainhattan
pudimos apreciar el emblemático edificio del Banco Central de Europa.
El día siguiente, (martes 13!) era el de nuestro regreso. Walter nos acompañó hasta el aeropuerto y ahí pude comprobar que afortunadamente las supersticiones están en decadencia.
Hace 26 años habíamos hecho nuestro primer viaje a Europa también un martes 13, y viajamos cómodamente por la escasez de pasajeros. Esta vez el avión estaba repleto y no hubo tanta comodidad. Tampoco sufrimos ninguna brujería.























































Me encantó, es como si hubiera estado con ustedes,maravilloso
ResponderEliminarGracias, lástima que sea anónimo el comentario.
EliminarSi bien parte del viaje lo fui compartiendo con Uds por las fotos de Silvia, este resumen de los días me gustó porque me permitió tener una idea gral de los lugares visitados .
ResponderEliminarGracias, Gloria, me alegro que te haya gustado.
EliminarHermoso viaje!!! Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarGracias, Robert
EliminarEspectacular Silvia y Pachi!!! Felicitaciones por lo vivido y la manera de compartirlo!!! Son unos genios!!!
ResponderEliminarGracias, Fernanda!
EliminarExcelente viaje. Y muy bien narrado, Pachi. Felicitaciones para Silvia y para vos.
ResponderEliminarGracias, Abel!
EliminarMe encantó leerte, fue muy lindo compartir con ustedes, abrazo!
ResponderEliminarGracias, Sol, yo muy honrado de haberte acompañado a cantar y muy contento de haber compartido tan lindos momentos contigo.
EliminarFelicitaciones Pachi! Me encanto tu viaje y relato. Cante con ustedes “Canción con todos”, Walter es un crack!.
ResponderEliminarDestaco la seriedad al escribir el blog a la que no nos tenes acostumbrados. Solo salió el Pachi que conocemos al contar que no se cruzaron a ningún repollito en Bruselas 🤣.
Qué bueno! Viste el "toque lírico" que le puso Walter a "Canción con todos"? Un crack! Y lo de los repollitos, sí, un pequeño toque de humor, gracias por leer!
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