domingo, 27 de noviembre de 2016

ALTO VIAJE




Viaje al altiplano boliviano.
17 de octubre a 4 de noviembre de 2016 (19 días)
Participantes: Diana, Ernesto, Silvia y Pachi
Medios: avión, ómnibus, tren.
Relato: Diana y Pachi
Fotos: Silvia y Pachi (celulares)

Lunes 17: LA PAZ
Al no haber vuelo directo Buenos Aires – La Paz, volamos por Aerolíneas hasta Santa Cruz de la Sierra, un viaje de dos horas.
En el aeropuerto Viruviru de Santa Cruz pudimos adelantar 1 hora el vuelo a La Paz por Amaszonia , y en la espera probamos unos bizcochos típicos llamados cuñape.
Tras otra hora de vuelo, llegamos al aeropuerto de El Alto, a 4000 mt de altura, sin anestesia. La Paz está 400 metros más abajo. El taxista que nos llevó al hotel nos permitió parar a sacar fotos de la ciudad desde lo alto, con el imponente Illimani nevado al fondo.

 Se veían los teleféricos de la línea roja, que ahora conectan eficazmente ambas ciudades.

El resto de la tarde. descanso en el hostal Flavia, para tratar de ambientarnos a la altura.
Para no desentonar, al hotel se accede por una empinadísima subida.

Martes 18
El hostal se encuentra muy cerca del estadio Hernando Siles, que tiene a su frente una réplica del gran monolito Bennet, cuyo original más adelante veríamos en la ciudad arqueológica de Tiahuanaco.

Caminamos (dosificando el aire) hacia la central plaza Murillo, rodeada de la Casa de Gobierno y el Palacio Legislativo. En la plaza se erige el monumento a Pedro Murillo, patriota que fuera ahorcado allí en enero de 1810. Al pie del monumento se reproduce la Proclama de la Junta Tuitiva, contundente primera expresión de independientismo americano, que habría sido redactada en Chuquisaca (Sucre) por Bernardo de Monteagudo con su fogoso estilo.


Luego caminamos hacia la plaza mayor o de San Francisco,  junto a la basílica del mismo nombre, y recorrimos la pintoresca calle de las brujas.
Callecitas muy angostas, igual que sus veredas, con mucha gente, puestitos de comidas, lustrabotas (que curiosamente estan con el rostro cubierto), son habituales entre la gente, las cholas con sus trajes tradicionales.


Volvimos al hotel y tras la siesta pretendímos recorrer el cercano Parque urbano central, pero cierran a las 18 y no hicimos tiempo.
La ciudad es, en general, de un color ladrillo, ya que la pintura o revestimiento exterior de los edificios, no es lo que prevalece, salvo en algún edificio más importante.
Aparecen muchas construcciones recientes, o en proceso. Es una ciudad donde se percibe un ánimo de modernización, con tres nuevos teleféricos funcionando y otras líneas en construcción, con una línea nueva de buses, el PumaKatari, que es la primera etapa del Sistema Integrado de Transporte Masivo en la Ciudad de La Paz
Entonces nos subimos al PumKatari hacia la zona sur, más elegante, y a la vuelta  cenamos en la plaza  de comidas de Camacho.
Miércoles 19: TIAHUANACO
Visitamos la ciudad arqueológica de Tiahuanaco, 70 km al oeste de La Paz. Fuimos en un minibús que nos dejó en el acceso, ya que continuaba su viaje unos 20 km más hacia Desaguadero, allí donde las tropas patriotas de Castelli fueron derrotadas en la batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811.
Unos días antes, el 25 de Mayo, Castelli había celebrado justamente en Tiahuanaco el primer aniversario de la Revolución de Mayo, en un acto de simbolismo excepcional.
Tiahuanaco es centro de una civilización madre que dominó el altiplano o meseta del Collao entre los años 900 AC y 900 DC., y esta fue su área cívico-ceremonial, que pese a la depredación sufrida aún conserva una serie impresionante de monumentos, tales como la pirámide de Akapana,
el templo semisubterráneo (con cientos de cabezas esculpidas en sus paredes) ,

 el templo de Kalasasaya, 

  los monolitos de Ponce y del fraile,

 y la excepcional Puerta del Sol, con su figura central, el dios Viracocha, que siglos después adoptaron los incas.
También hay un museo donde se exhibe el original monolito Bennet, de 7 mt de alto y 18 toneladas de peso.
A la tardecita, disfrutamos del spa en el hotel, antes de la cena.

Jueves 20:  LA PAZ Y EL ALTO
Hoy nos alteraron los planes el aniversario de La Paz y el paro de transporte
Visitamos la feria de El Alto, gracias a que conseguimos un taxi que casi nos dejó en la estación, ya que había un piquete que bloqueaba la calle.
La estación del teleférico está en base a la vieja estación central. Debido al paro de transporte tuvimos que hacer una cola de 1 hora pero el corto viaje fue espectacular.
El mercado al aire libre es enorme y muy pintoresco.
Volvimos por el teleférico y caminamos hasta la estación de buses, que nos hizo acordar a la vieja terminal de Mar del Plata, donde compramos pasajes para viajar mañana a Copacabana y continuar a Isla del Sol. Luego caminamos hasta la colonial calle Jaén, donde pensábamos ver los museos, pero estaban cerrados por ser el aniversario de la ciudad. 

 Allí nos sorprendió una violenta lluvia y corrimos a un chifa cercano a refugiarnos y comer. Fue la única lluvia de consideración que sufrimos en el viaje.
Pronto amainó y decidimos caminar hacia la plaza mayor y visitar el Museo de San Francisco (en la plaza ya visitada), muy interesante.
Antes del regreso al hotel pasamos por el cercano Parque Urbano central que estaba por cerrar, haciendo unas vistas desde el mirador Laikakota. Este parque es otra obra de gran envergadura que ha mejorado mucho la calidad de vida en La Paz.
Viernes 21: ISLA DEL SOL
Partimos rumbo a la isla del Sol, en el lago Titicaca. El ómnibus nos pasó a buscar puntualmente a las 7:10 por el estadio Hernando Siles.
 El lago Titicaca está a 3812m de altura. Es el lago navegable más alto del mundo, sus aguas son muy transparentes.  Con  8560 m2 de superficie es el lago más grande sin conexión con el mar de Sudamérica. En el ranking de lagos que hice luego de visitar el lago Chelenko en la Patagonia profunda, también figura otro lago boliviano, el Poopó, pero cuando antes de viajar planeábamos visitarlo, nos enteramos de que insólitamente se secó a fines del 2015.
En  el estrecho de Tiquina hubo que bajar del micro para cruzar en lancha, los pasajeros por un lado y el micro por otro.
 Llegamos a San Pedro de Tiquina y vuelta al micro, por una hora más. En este viaje nos confundimos turistas y lugareños con su variada carga, a veces envuelta en coloridos aguayos.
Una vez en Copacabana esperamos para tomar la lancha que nos llevaría a la parte Sur de la Isla del Sol donde nos alojamos. La lancha tenía pocos pasajeros y se prestaba para echarse una siestita.
 La isla tiene dos zonas de alojamiento, la norte y la sur.
Para todo hay que trepar, nuestro hostal Jacha Inti quedaba subiendo arduas escaleras.
 La cena era ahí mismo, no había otros lugares...

La población de la Isla del Sol está conformada por tres comunidades  Aymara autónomas, con gobierno propio: Yumani, en el sur; Challa, en el centro y Challapampa, en el norte.
Es notable en toda la isla la conservación de las takanas, terrazas de cultivo con las que los incas lograron aprovechar para la agricultura, con notable ingeniería, terrenos en principio poco aptos por los desniveles y la aridez.
En la isla no hay vehículos a motor, y  no hay más caminos que los que formaban parte de la gigantesca red caminera del Tahuantisuyo (Capac Ñan), que cubría desde Quito a Mendoza. Hay que desplazarse a pie o en lancha, igual que en Isla Grande.
Tampoco hay iglesias, cosa curiosa en Latinoamérica, donde cada pueblito tiene la suya, y es porque la gente sostiene su cultura aymara. “Para qué queremos que nos impongan religiones”, nos dijo uno de los lancheros que están progresando gracias al turismo que llega de todas partes del mundo.

Sábado 22

Para el día siguiente a la llegada contratamos una navegación que nos llevó pasando la parte


norte, a fin de de visitar las ruinas arqueológicas: la Roca Sagrada, lugar del cual se cuenta salieron Manco Capac y Mama Ocllo para fundar Cuzco, donde la gente se apoya para tomar su energía;
 la mesa ceremonial y la Chinkana o Laberinto.
Luego, caminata de unos cincuenta minutos hasta la costa norte, donde nos esperaba la lancha.

Repusimos un poco de fuerzas en el hostal (forma optimista de expresarse...), con unos sándwiches, y salimos, por supuesto que bajando, para ir a subir, por supuesto, la escalinata de Yumani, que conduce a una fuente precolombina con tres vertientes. Después de tanto andar, hasta nos pareció liviana la excursión...
Durante la trepada, por tramos, coincidíamos con las cholas arriando sus burros con carga. Todavía no me explico cómo andan por esas piedras con los zapatos que calzan, y me sorprende su agilidad a pesar de las polleras por encima de una cantidad de enaguas.
Domingo 23

Al día siguiente volvimos a Copacabana donde almorzamos trucha en un lugar muy lindo, luego visitamos la Basílica de Copacabana.
 Vuelta a La Paz para dormir y al día siguiente salir para Sucre, la Ciudad Blanca.

Lunes 24: DE LA PAZ A SUCRE
Como el avión de Amaszonas salía a las 16:10, tuvimos tiempo para hacer otro intento de visitar los museos de la calle Jaén. Es que allí está la casa de Pedro Murillo, donde cada 16 de julio se enciende la Tea de la Libertad, cumpliendo el designio que el prócer pronunció antes de ser ahorcado: “Compatriotas, yo muero pero la tea que dejo encendida nunca se apagará”.
Pero nuevamente no tuvimos suerte: los museos estaban otra vez cerrados por ser el aniversario de la ciudad.
No lejos de allí está el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), y valió la pena visitarlo. En base a una antigua casona colonial han edificado un moderno museo que ilustra sobre la historia y las tradiciones del país.
Yendo al aeropuerto en taxi nos despedimos de la singular orografía de esta ciudad, que presenta quebradas y cerros hasta en su mismo centro.
Por algo está designada como una de las 7 “ciudades maravillas” del mundo. Las otras son: Beirut, Doha, Durban, La Habana, Kuala Lumpur y Vigan.
A eso de las 17 llegamos al nuevo aeropuerto de Alcantarí, inaugurado en mayo de este año, e hicimos en taxi los 30 km que lo separan de Sucre, la ciudad de los cuatro nombres: La Plata, Charcas, Chuquisaca y Sucre. La capital constitucional de Bolivia, sede del Poder Judicial.
La ciudad libertaria en cuya Universidad (Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca) se formaron patriotas como Juan José Castelli, Mariano Moreno, Bernardo de Monteagudo.
Se le llama Ciudad Blanca porque los edificios situados en el casco histórico, hasta cinco cuadras a la redonda, todos los 25 de Mayo son repintados de blanco, manteniendo los tejados color naranja.
Aquí el clima fue más amable, primaveral, y la altura de 2810 msnm, mucho más llevadera que en La Paz.  Sucre está a 693 km de La Paz
Nos alojamos en el bonito Hostal Patrimonio, a dos cuadras de la Plaza 25 de Mayo, la principal, alrededor de la cual se encuentra la Catedral, el Palacio de Gobierno de Chuquisaca (anteriormente sede del Arzobispado de La Plata), la Alcaldía, antiguo Cabildo, el Museo del Tesoro y la Casa de la Libertad, propiedad que fuera de los Jesuitas hasta su expulsión por la corona de España, donde funcionara la Universidad y donde se juró un 6 de Agosto de 1825 la Independencia de Bolivia.
Sucre fue sede de la Real Audiencia de Charcas, que ocupaba una manzana contigua a la de nuestro hotel, en parte de la cual funciona actualmente la Universidad Andina Simón Bolívar.
Fue el epicentro de lo que se conoce como el primer grito libertario de América (si no se cuentan las rebeliones indígenas de 1780), la revolución de Chuquisaca, el 25 de Mayo de 1809 (de ahí el nombre de la plaza), encabezado por los estudiantes y seguidos por el pueblo. Ese día la Audiencia se constituyó en gobierno revolucionario, con el salteño Juan Antonio Alvarez de Arenales a la cabeza, con lo cual éste  podría ser considerado el primer gobierno patrio argentino y sudamericano. Su carácter revolucionario se ratifica considerando que Arenales formó un ejército de milicianos agrupados por oficio.
El joven tucumano Bernardo de Monteagudo fue activo dirigente de la revolucíón, y tiene un monumento en la plaza que lo recuerda.
En el centro de la plaza se encuentra el monumento a Sucre.

Martes 25 y miércoles 26

La visita al Museo de la Casa de la Libertad fue especial. Llevábamos saludos para el director del museo Mario Linares de parte de Abel Ferrino, por lo que el director y su secretaria  Ana María Vargas nos recibieron muy amablemente, dedicándonos tiempo y poniendo una guía para nosotros solos, la cual fue muy amable y profesional. Fue una visita emocionante,  visitamos la sala donde se juró la independencia,
y donde también defendían su tesis los estudiantes, pensaba en la vehemente oratoria de Castelli o Moreno desde un artístico púlpito que había dejado de cumplir su función religiosa.
 Luego pasamos a una sala dedicada a Juana Azurduy, donde en una urna se encuentran sus restos, rescatados de una fosa común, mucho después de su muerte, junto con los de su esposo, cubierta con las banderas argentina y boliviana.
Juana Azurduy fue ascendida al rango de Generala post mortem en Argentina en el año 2012 y luego de Mariscala en Bolivia
En un lugar aparte de esta sala, presidida por un retrato de Manuel Belgrano, se encuentra la primera bandera izada el 27 de Febrero de 1812, en las Barrancas del Paraná, era blanca-celeste y blanca, la cual mandó esconder Belgrano, para que no cayera en manos realistas, y así estuvo durante 72 años en un convento en Macha, cerca de Potosí, manchada de sangre y pólvora, junto con otra celeste blanca y celeste, la cual se encuentra en el Museo Histórico  Nacional de Argentina.
En Macha había nacido Tomás Katari, líder de las revoluciones indígenas de 1780, que también es homenajeado con un cuadro en esta Casa de la Libertad.
El Museo tiene otras salas interesantes, con objetos de la época y otra con los retratos de todos los presidentes. Salimos sumamente conmovidos de esta visita.
Sucre tiene muchas iglesias y mucha historia: la Recoleta, un mirador de la época colonial;
el Convento de San Francisco, con la Campana de la Libertad, que tañó el 25 de Mayo de 1809 llamando a los vecinos;
 el Convento de Santa Teresa (Carmelitas), donde estuvo Juana Azurduy hasta los 17 años;
visitamos también el patio y el claustro de la Universidad, con parte de su mobiliario original;

el Museo del Tesoro donde aprendimos acerca de la explotación de minerales en Bolivia y de una piedra nueva que tratan de imponer en el mercado internacional, porque solo hay aquí, de color lila y ámbar, mezcla de amatista y citrino: La Bolivianita; el Parque Simón Bolívar,
un extenso espacio verde muy bonito, a continuación del Palacio de Justicia, un edificio muy importante; el Convento Felipe de Neri, con su museo, donde hoy funciona el Colegio Maria Auxiliadora, con un mirador precioso, con techos ondulados.
Sucre es una ciudad muy bonita, amable, donde el 25% de su población son estudiantes, con mucho movimiento en sus calles, y con unos chocolates riquísimos (recomendación: Para ti, en una esquina de la plaza).

Jueves 27 y viernes 28: POTOSI
Se terminó el confort, nos trasladamos a Potosí, a 4000m de altura, con noches más frías, aunque no fue para tanto.
Recorrimos la distancia de 206 km en un taxi que nos llevó puerta a puerta, con precio especial.  El camino es muy bonito, entre montañas, con muchas curvas, y al cruzar el  famoso río Pilcomayo paramos a ver el enorme puente Sucre, ya en desuso,  construido en el siglo XIX con aspecto de castillo.


En Potosí se encuentra el Cerro Rico, el mayor lugar de extracción de plata pura desde 1545, la cual fue trasladada en su totalidad a España.

Por la inclemencia del clima y la altura, si bien la plata se extraía en Potosí, las familias españolas se instalaban en Sucre, por tener condiciones más benignas.
Si hubiéramos tenido dudas acerca de la crueldad, ambición y avaricia del conquistador, la visita a la Casa de la Moneda, hubiera terminado con ellas.


La Casa de la Moneda de Potosí fue una de las más importantes de América,  fundada en 1573, donde se acuñaban las monedas con la plata extraída del Cerro Rico. La mano de obra era indígena, y trabajaban hasta morir. Los hombres que estaban en las máquinas laminadoras duraban lo mismo que las mulas que las hacían mover, entre cuatro y seis meses... No se conoce el  número exacto de muertos.
El Cerro Rico fue la mina de plata más grande del mundo desde mediados del siglo XVI, a mediados del XVII. Se extraía plata de alta pureza, hoy la parte superior del Cerro Rico se está desmoronando y ya la plata no es la principal extracción, se saca zinc y plomo, funcionan 50 minas donde trabajan 14000 mineros. Las minas se nacionalizaron en 1952, con el gobierno de Paz Estenssoro. En Potosí el 2% es estatal, y el 98% funciona en forma de cooperativas
Nosotros visitamos la mina El Rosario, (4300m de altura) con una boca mina abierta hace 400 años
Nos trasladamos en un bus desde el hotel, el que paró en el mercado minero para que compráramos algo para regalar a los mineros que estaban trabajando: coca, gaseosa, alcohol... dinamita!
Una nueva parada para ponernos ropa adecuada para la mina: pantalones, un buzo liviano, botas, casco y linterna.


Así pertrechados entramos a la mina chapoteando agua, teniendo que agacharnos mucho para pasar por algunas  partes de las galerías donde gracias a los cascos conseguimos regresar con las cabezas sanas. Cada tanto nos cruzábamos con mineros que entraban, salían  o empujaban vagonetas con material, durísimo trabajo en durísimas condiciones!, a los que les entréganos los obsequios adquiridos.


Llegamos hasta el Tío de la mina, una estatua que comenzó siendo un grotesco del hombre español, que se encuentra en todas las minas y a la cual se encomiendan los mineros, brindándole ofrendas: coca, tabaco, alcohol. La que visitamos tiene una antigüedad de 300 años, y para llegar hasta ahí por momentos había que andar en cuclillas. Entre ida y vuelta recorrimos dos kilómetros por las galerías de la mina, una experiencia interesante y cansadora.
Potosí es una ciudad con mucha historia colonial, que ha sido una importante villa hasta el siglo XVII; con mucho movimiento en sus calles, con bastante deterioro en muchos de sus edificios céntricos, lo cual están tratando de corregir, ya que ello, sumado al derrumbe del Cerro Rico, podría hacerle perder el título de Patrimonio de la Humanidad que le fuera otorgado por la UNESCO, en1987. Tiene 36 iglesias, y un montón de plazas secas con fuente, al estilo de muchas ciudades españolas
Recorrimos sus calles, visitamos el mercado, la Catedral, la plaza principal y la Torre de la Compañía.





Tiene algunos restaurantes y cafés  modernos y con onda. Las dos noches cenamos en uno muy lindo, que como curiosidad tiene una pared realizada con ladrillos de sal de Uyuni.

Sábado 29 y domingo 30: UYUNI
Fuimos de Potosí a Uyuni en micro, un recorrido de cuatro horas por un camino rodeado de montañas, muy atractivo y variado,
donde de repente parecía un desierto, o se veían cantidades de cactus, o aparecía un arroyo que brindaba algo de verde.
Llegados a Uyuni (una ciudad no muy linda, con anchas avenidas, con poca frecuencia de ser barridas), y una vez alojados, nos dedicamos a buscar la empresa con la cual realizar el tour de tres días y dos noches al Salar de Uyuni, sabiendo de antemano que no sería el sumun de las comodidades
La decisión se inclinó hacia Quechua Connection, aquella que nos ofreció: habitación con baño privado la primera noche (para la segunda noche esa opción no existía), que tuviera un guia, ademas de un chofer, que proveyera bolsas de dormir, en caso de frío intenso, y la que nos brindó más confianza en su oferta, de la cual no nos sentimos defraudados al final del periplo de aproximadamente 990 km. Todas ofrecen el mismo recorrido, pero no las mismas comodidades..
Así, al día siguiente, a las 10:00 hs. de la mañana, como cuatro boy scouts, estábamos con nuestra mochilas, subiéndonos a una Toyota Land Cruiser, junto con un acompañante filipino (Riley), un chofer (el Capitán) y un guía (Saúl), dispuestos a iniciar nuestro viaje.
La primer parada fue en el Cementerio de Trenes, donde esqueletos de vagones quedaron como testimonio de la utilización de la vía para transporte de minerales.


La siguiente parada fue en Colchani, aquí nos explicaron el proceso de la sal, realizado en forma artesanal y en pequeña escala.
Se trata del salar más grande del mundo, ubicado a 3650 mt de altura
Entramos al salar, es deslumbrante, al estar la superficie endurecida, aparecen figuras geométricas formadas por las partículas de sal aglomeradas en polígonos
Fue mágico avanzar con el vehículo y de repente, en medio de esa inmensidad ver una camioneta al lado de la cual estaban dispuestas bicicletas, con las cuales recorrimos dos km por el salar, a 3650 m de altura!,

hasta llegar a otro punto de sorpresa: una mesa tendida con todo preparado para un muy buen almuerzo.

Seguimos avanzando hasta el Hotel de Sal, que no funciona como tal, pero se puede visitar, asombroso!


Luego nos seguimos adentrando en el salar hasta llegar a estar en medio de la nada misma, donde con la ayuda del guía y el chofer tomamos un montón de fotos divertidas.









Dentro de ese mar de sal que es el Salar se yergue Incahuasi, isla de cactus milenarios.



Más adelante llegamos a la Isla Pía Pía, donde desde la entrada de una cueva vimos ponerse el Sol en el Salar... seguíamos asombrándonos ante tantas imágenes fantásticas!


Una hora más de camino y llegamos al hospedaje, en Mañica, un pequeño pueblo en medio de la nada. Ya hacía  bastante frio y viento. Cena muy buena, agradable temperatura en las habitaciones, y buen abrigo en la cama. A las 21:30 hs. ya nos fuimos a dormir, increíble! Estábamos bastante cansados…


Lunes 31: SIGUE LA EXCURSION

Ya habíamos dejado atrás el Salar y comenzamos a realizar un recorrido por algunas de las innumerables lagunas que se encuentran a más de 4000 metros de altura. Lugares increíbles, inimaginables! Lagunas salinas y alcalinas, en algún caso con volcanes de fondo. Habitadas por flamencos de tres especies: andino, austral y de James, además de gansos y gaviotas.
Así pasamos el desierto de Chiguana, la fumarola del volcán Ollagüe, en el límite con Chile, que está semi activo.
La vegetación es tola, paja brava y yareta. Aquí el guía Sául nos mostraba una yareta enorme, milenaria.
Luego de un camino de piedras, a más de 4100 metros de altura, llegamos a las lagunas Cañapa, Hedionda, por su fuerte olor a azufre, Charcota y Honda. Cada una es diferente y ofrece un paisaje distinto, aquí se mezclan los colores ocres con el blanco del bórax y el amarillo del azufre de estas raras lagunas.
Luego Desierto de Siloli, uno de los más áridos del mundo, con raras formas rocosas, producto de los vientos, como el Árbol de Piedra, aquí ya estábamos a 4700 metros de altura.
Nos dirigimos a la Reserva de Fauna Andina Eduardo Avaroa, muchísimo viento, es uno de los lugares más fríos.
Mirador de la laguna Colorada, si! textual: aguas coloradas, ese color se lo da un alga.
Seguimos nuestro camino, por momentos a 5000 metros de altura, para llegar a los Geisers, aquí descendimos unos metros: estábamos a 4990!, es como si la tierra fuera un gran caldero hirviendo, con cantidad de fumarolas y ollas.

Ya casi de noche llegamos a nuestro alojamiento, en Polques, con la laguna que le da nombre; más básico que el del día anterior, con un solo baño y una habitación con seis camas
Antes de cenar fuimos a las termas, que están  muy cerca, una experiencia mágica: el agua caliente, afuera un grado de temperatura, un cielo impresionante de estrellas y Saúl que nos explica qué constelaciones se ven, con los nombres actuales y lo que les habían dado los pueblos originarios, más allá que, al menos en mi caso, no puedo  a memorizar tanto, el momento, el lugar, el cielo, eran fantásticos!!!
Cena y a dormir temprano, AGOTADOS!!!
Martes 1°
Había que juntarse a desayunar a las 7, y había un solo inodoro, así que yo (Pachi) me levanté bien temprano para poder usarlo  tranquilo. Entonces me sobró tiempo y decidí acercarme a la laguna a esa temprana hora. Con gran sorpresa descubrí que la escasa agua que llegaba en charcos a la orilla estaba congelada. Entre el hielo se veía el vapor que surgía de las aguas termales, una escena impactante.


Luego empezamos el regreso, previo paso por el llamado “desierto de Dalí” y la laguna verde, con el volcán Licancabur de fondo;
un sector del camino se llama “el desierto de los meteoritos”, porque eso parecen las piedras volcánicas esparcidas por doquier.
Como “visita sorpresa” tuvimos la lagunita de Catal, un bonito oasis entre curiosas formas rocosas, habitado por llamas, gansos andinos y diversos pájaros.
Llegamos a Uyuni al atardecer, y arreglamos para darnos una ducha en el hostal antes de tomar el tren en el que pasaríamos la noche viajando hasta Villazón.

Miércoles 2: RUMBO A SALTA
Viajamos en tren de Uyuni a Villazón toda la noche. Llegamos a las siete de la mañana. Excelente viaje!
Luego de un par de vueltas por Villazón (momento de hacer algunas compras gastando los últimos bolivianos que quedaban), cruzamos la frontera a pie y de La Quiaca micro a Salta, dispuestos a descansar esos últimos dos días, ya a una altura perfectamente aceptable de 1187 metros sobre el nivel del mar, después de haber andado 17 días entre 2800 y 5000 msnm.
Llegamos de noche luego de otro largo pero bonito viaje en ómnibus, especialmente cuando se transitan los 300 kilómetros de la quebrada de Humahuaca.

Jueves 2 y viernes 3: SALTA

Así que nos dedicamos a pasear por el centro, visitando los lugares tradicionales: la Catedral, (muy linda, pero demasiado dorada para mi gusto),
el Cabildo, la plaza  9 de Julio, la iglesia de San Francisco, cn su torre de 53 metros,
el Museo de Alta Montaña, con las momias de niños encontradas a 6700 metros de altura, de la etapa incaica.
Conexión con Bolivia: el monumento central de la plaza 9 de Julio homenajea a Juan Antonio Alvarez de Arenales, aquel patriota salteño  (aunque podría haber nacido en España) que se destacó en la revolución de Chuquisaca de 1809 y luego continuó la lucha empancipadora con Belgrano y con San Martín, venció en Florida (origen del nombre de la calle porteña), Cerro de Pasco y otras batallas, y fue gobernador de Cochabamba y de Salta.

Igual algo pintoresco y agradable nos esperaba. A instancias de Pachi visitamos la casa - museo de Pajarito Velarde (1895-1965),
un bancario salteño amante de las artes en general y el folklore en particular, verdadero impulsor del “boom” folklórico de los 60, por cuya casa, si bien pequeña, pasaron una gran cantidad de artistas y personajes famosos, como Borges, Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón, y tantos más. Nacieron conjuntos folklóricos como Los Fronterizos y los Cantores del Alba. Hay recuerdos de Gardel, Atahualpa, Ariel Ramírez y otros grandes.
Carol, la guía del museo, nos recomendó ir a cenar y escuchar algunos cantores del lugar en "La casona del molino",
le hicimos caso y no salimos defraudados, la comida fue buena, había un muy buen cantor, una vieja casona muy espaciosa, con mesas en varias habitaciones grandes, e incluso un gran patio. Con mucha gente que se notaba que era asidua concurrente, y un ambiente para nada "for tourist", cuando nos fuimos, más de la media noche, seguía llegando gente, y muchos con instrumentos musicales. Un verdadero hallazgo!
El viernes, alrededor de las 20:00 hs. salimos en avión para Buenos Aires.
Un viaje con mucha altura, historia y grandiosos paisajes en el corazón de nuestra América.




2 comentarios:

  1. ¡Què hermoso viaje! Recordé cada momento cuando lo hice allá con mis 20 años. Gracias por dejarnos viajar con los relatos!

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  2. Excelentes comentarios y muy bien compuesto el relato y las imágenes. Solo dos opiniones: Por la rivalidad entre las ciudades de La Paz y Sucre, hace que se disputan donde fue el primer grito de la Independencia: cronológicamente fue en Chuquisaca el 25 de Mayo de 1809 (de ahí el nombre de la plaza principal). 2) Es bastante poco claro que los restos de Juana Azurduy sean los de la urna. Lo infame es que haya sido arrojada a una fosa común del cementerio central de Sucre. Abrazos y felicitaciones a los cuatro.

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