Incluye ránking de playas!!
Febrero 2011
Participantes: Silvia Mercére, Martín Gorricho, Lucía Gorricho, Manuel
Polleri, Mariano García, Emanuel Esteban y un servidor.
Isla Grande (Ilha Grande) es una isla de
193 km2 situada frente a las costas del estado de Rio de Janeiro. Nuestras
referencias acerca del interés turístico de esta isla provienen de dos fuentes:
por un lado, el sitio de Tony Galvez http://blog.deviajeabrasil.com/
que tiene mucha información para los que
viajan a Braisl, y la novela de Manuel Puig “Cae la noche tropical”, que una
vez leída por Silvia le despertó el interés de conocer esos maravillosos
lugares donde transcurre el relato.
LUNES 31 DE ENERO: DE BUENOS AIRES A RIO
DE JANEIRO
Viajamos en avión desde Buenos Aires a
Río de Janeiro. Se nos presentaba el problema de dónde dejar el auto durante la
semana que íbamos a estar afuera. La mejor solución que encontramos (buscando
por Internet) fue el hotel MD Inn, ubicado en Duclout 940, Monte Grande, a 10
minutos del aeropuerto de Ezeiza, que ofrece el servicio de estadía de autos a
$ 30 por día, y además te llevan y te traen del aeropuerto. Un buen servicio
que nos resultó muy útil, y económico.
Teníamos contratado (también por
Internet) ocho días de alojamiento en un departamento de Abraâo, la única
población de Ilha Grande, a partir del 1º de febrero. Como la compañía de
aviación nos había cambiado los horarios de vuelo en forma inconveniente para
nosotros, logramos que nos pagaran una noche de alojamiento en Río. Llegamos al
aeropuerto internacional Galeâo de la Cidade Maravilhosa
siendo más de las 11 de la noche (una hora más que en Argentina) y en 2 taxis
nos acercaron hasta el “Aeroporto Othon
Hotel”, a toda velocidad según el estilo brasilero y tardando unos 20 minutos
ya que el hotel está cerca del aeropuerto… pero del otro, del Santos Dumont,
que está en el centro.
MARTES
1º DE FEBRERO: PRAIA PRETA
Temprano contratamos un taxi grande para
que nos llevara a la rodoviaria. Mientras esperábamos en la vereda
podíamos
contemplar a lo lejos el monte Corcovado con el famoso Cristo Redentor en su
cumbre
Al final arreglamos con el conductor que
nos llevara directamente a Angra dos Reis, para agilizar, ya que nos hacía
precio por el largo viaje de 150 kilómetros. A mitad de la ruta el camino es
un verdadero paseo costero que permite ya ir apreciando las bellezas de la
llamada “mata atlántica”, que es una selva tropical del litoral brasilero,
continuación de la selva amazónica.
Abarcaba una extensión de 1.290.000 km2 ,
incluyendo partes en Argentina y Paraguay, y ahora está reducida a 95.000 km2 (7% del área original), por la
cual se considera una de las selvas tropicales más amenazadas del mundo. Estos
son datos tomados de Wikipedia, donde dice que “probablemente donde mas se encuentra conservado este ecosistema es en la
provincia argentina de Misiones”,
La conjugación de la mata
atlántica con un litoral marítimo muy recortado y montañoso hace tan bonitos
estos paisajes.
Una vez en el puerto de
Angra, ya al mediodía, tomamos un barquito que por 10 reales cada uno nos
acercó a la isla. En el viaje de 45 minutos podíamos ir viendo como la mata
atlántica se iba desplegando en numerosas islas e islotes (más de 350 hay en
toda la bahía de Angra), incluyendo nuestro destino: Ilha Grande, la mayor del
archipiélago.
Llegados a Abraâo (3.000
habitantes) nos estaba esperando con su
bicicleta María Luisa, quien con su esposo nos alquilaba el departamento. En
seguida notamos lo particular de estos lugares: calles sin pavimentar (arena,
tierra y a veces adoquines), edificaciones sencillas que nos superan los 2
pisos, y lo más destacado: ningún vehiculo terrestre a motor: ni camiones, ni
autos, ni 4 X 4, ni areneros, ni motos, Se ve que tampoco permiten tracción
animal. Tan es así que uno de los oficios de esta isla exclusivamente turística
es el “carreteiro”, quien lleva equipajes y mercadería arrastrando a pulmón
unos característicos carros.
Así nos instalamos en
nuestro alojamiento (moderno y muy bien equipado) y luego de almorzar unas
hamburguesas en uno de los muchos locales gastronómicos, decidimos comenzar
nuestras “actividades playeras” concurriendo a alguna playa cercana. Abraâo
tiene su playita, pero se usa más como puerto, con un incesante movimiento de
barquitos y lanchas que atracan en sus varios muellecitos. Nos recomendaron
“Praia Preta”.(playa negra). Tras una
breve caminata que nos permitió apreciar bellos paisajes de la ensenada de Abraâo ,
llegamos e inmediatamente pudimos comprobar dos grandes y
maravillosas diferencias con las playas de nuestra Mar del Plata: la temperatura
tibia y la calma de las aguas.
Hay más de 100 playas en
esta isla. Eso lo hace un lugar especial como conjunto de playas bonitas, sólo
equiparable, según dice el ya citado Tony Galvez, con otra isla brasilera,
mucho más al norte: Fernando de Noronha.
En este viaje tuvimos
ocasión de bañarnos en 12 playas distintas. Todas tienen en común la agradable
temperatura del agua, pero lógicamente se diferencian en muchas cosas. Yo
sugerí que nos entretuviéramos en hacer un “ranking de playas”, y al final, del
intercambio de opioniones surgió la tablita que se adjunta, en la que las 12
playas fueron “sometidas” a puntaje en 12 rubros distintos.
Pen-
|
Arena
|
Ancho
|
Sombra
|
Transpa-
|
Peces
|
Acceso
|
Limpieza
|
Servi-
|
Segu-
|
Paisaje
|
Gentío
|
TOTAL
|
||
diente
|
fina
|
rencia
|
cios
|
ridad
|
||||||||||
1
|
Pouso
|
8
|
5
|
8
|
10
|
10
|
10
|
5
|
10
|
10
|
10
|
10
|
10
|
106
|
2
|
Dois
Rios
|
10
|
10
|
10
|
8
|
10
|
5
|
2
|
10
|
8
|
10
|
10
|
10
|
103
|
3
|
Feticheira
|
8
|
8
|
10
|
5
|
10
|
10
|
5
|
10
|
3
|
10
|
10
|
8
|
97
|
4
|
Julia
|
8
|
5
|
3
|
7
|
8
|
8
|
10
|
5
|
10
|
10
|
10
|
5
|
89
|
5
|
Caxadago
|
8
|
10
|
2
|
5
|
10
|
10
|
2
|
10
|
0
|
10
|
10
|
10
|
87
|
6
|
Japariz
|
8
|
5
|
7
|
10
|
5
|
5
|
5
|
3
|
10
|
10
|
10
|
5
|
83
|
7
|
Lopes
Mendes
|
5
|
10
|
10
|
8
|
10
|
5
|
3
|
10
|
3
|
5
|
7
|
6
|
82
|
8
|
Preta
|
8
|
7
|
7
|
6
|
5
|
5
|
10
|
8
|
0
|
10
|
10
|
5
|
81
|
9
|
Fora
|
5
|
5
|
5
|
5
|
5
|
5
|
5
|
10
|
9
|
10
|
10
|
7
|
81
|
10
|
Santana
|
8
|
5
|
7
|
10
|
5
|
5
|
5
|
5
|
5
|
10
|
10
|
5
|
80
|
11
|
Abraizinho
|
8
|
5
|
2
|
10
|
5
|
0
|
8
|
3
|
10
|
10
|
10
|
5
|
76
|
12
|
del
amor
|
5
|
0
|
0
|
0
|
8
|
8
|
5
|
3
|
0
|
10
|
10
|
6
|
55
|
Praia Preta terminó en 8º
lugar.
El nombre de la playa
viene (según indica un cartel cercano) del contenido de los minerales que
arrastra el riacho que desemboca en la playa. Uno que abunda es la magnetita,
que contribuye al color negro de la arena.
Esto me lleva a señalar
otra característica de Ilha Grande: hay cientos de riachos y arroyitos que
bajan de las altas montañas (más de 1.000 mt. de altura).
En el camino de regreso
pudimos ver amistosos monitos que se asomaban en el ramaje de los árboles
y sentarnos en un lugar adecuado para mirar el paisaje.Mientras tanto, Manu “dialogaba” con algunos supuestos sapos ocultos cerca del sendero, a los que imitaba muy bien.
MIERCOLES 2: LAGOA AZUL
Hoy contratamos una excursiõn a la Laguna Azul en un
barquito similar al que nos trajo, La Laguna Azul no es una laguna, sino uno de los
tantos recovecos que hace el mar en las recortadas costas de esta isla.
Alli el agua es tan tranquila y poco profunda
que usamdo un snorkel se pueden ver multitud de pececitos de colores.
Recomendaciones que no nos dio nadie: no alejarse mucho del barquito. el barquito ancla
en un lugar donde no se hace pie. Ahí te tenés que largar (te dan unos
spaghettis o flota-flota) y más vale que aunque sea sepas flotar. La opción de
acercarte a la orilla y trepar por las rocas no es recomendable: están todas
tapizadas por unos moluscos cortantes. Si te entretenés mirando los peces con
el snorkel, la corriente te va llevando para adentro de la ensenada y cuando te
querés acordar el barquito quedó muy lejos. Cuando se quiere regresar (única
forma: nadando) se hace muy difícil por la corriente. Esto debe ser habitual,
pues se encontraba por allí un señor negro con una canoa cuyo trabajo consistía
en llevar de vuelta los pasajeros al barco por cinco reales. Tuvimos que usar
el servicio mi hija y yo, en tanto que los demás del grupo, con mucho cansancio
lograron llegar por sus propios medios.
Luego de esta aventura, ya de regreso, el barquito hizo escala en dos playas:
Santana (8ª en el ranking) y Japariz (6ª), donde almorzamos en un restaurant
(había varias opciones). Aquí pudimos apreciar una buena característica de
estas playas: la presencia de las almendoeiras-da-praia (Terminalia catappa),
unos grandes y bonitos árboles de copa extendida, de grandes hojas, que dan una
sombra buena y natural.
Así no hacen falta (y no hay) sombrillas ni carpas,
casi imprescindibles en Mar del Plata por el abundante viento, que no es el
caso de Ilha Grande. El nombre “amendoeira” proviene del parecido de su fruto
con el del almendro, pero este de las playas, según Wikipedia en portugués, es bastante ácido y sólo lo comen los murciélagos.
JUEVES 3: OTRAS PLAYAS CERCANAS
hicimos
una caminata hasta Abraizinho, una playa cercana a la villa de Abrahao donde
residimos. La mata atlantica ocupa el 80% de la isla, de modo que los senderos
atraviesan siempre esta vegetación
selvãtica. Pudimos apreciar enormes árboles, uno de ellos era una
especie de manglar gigante cuyas enormes raíces parecia que se derramaban sobre
las piedras.
Tambien habia otros árboles altísimos que producian una
especie de bolsas de semillas grandes como pelotas de futbol que veiamos
reventadas contra el piso.Y entre la fauna se destacaban unas grandes arañas de cabeza blanca y cuerpo dorado que aguardaban a sus victimas en sus telas. En la caminata se pasa por otras pequeñas playitas.
La
playa de Abraizinho (11ª en nuestro ranking) es, como todas las que
dan al norte (mirando al continente) de aguas calmas, y con poca arena. En este
caso, la marea iba subiendo y nos estabamos quedando sin playa. Habiamos dejado
algunas cosas bajo las almendoeiras.
Nos fuimos a almorzar a un chiringuito
pero en cierto momento fui a ver nuestras cosas y el agua ya las habia empezado
a mojar.
A la
vuelta nos tomamos una caipirinha en otro chiringuito de la playa llamada Julia
(la mas cercana a Abrahao, y 4ª en el ranking) antes de emprender el regreso.
VIERNES
4: POUSO Y LOPES MENDES
Ayer
contratamos otra excursion nautica hasta la
playa de Pouso, que nos parecio
de lo mejor, por su extension, el paisaje y la escasez de gente, esto último
seguramente motivado en que las excursiones la ponen más que nada como escala
para llegar a la playa Lopes Mondes. Pouso resultó primera en el ranking, y me
congratuló encontrar en el blog de Tony Mendez ya citado que casi coindía con nuestra apreciación, ya que
es la única de la isla que aparece en su ranking de las 10 mejores playas de
Brasil. En realidad, la que aparece es la playa de Mangues, pero esta es una
continuidad de la otra. Así que disfrutamos largo rato de la placidez y la
tranquilidad de esta playa, de aguas transparentes habitadas por cantidad de
pececitos que se nos acercaban. De alli una pequeña pero cansadora caminata atravesando las montanas (aqui de poca altura) hasta llegar a la playa de Lopez Mendez, en la parte sur de la isla. Esta playa, al dar al mar abierto, es muy distinta a las anteriores: mucha arena finisima y blanca, oleaje fuerte y aguas pálidas y transparentes.
Aquí hay que hacer caso a una de las pocas señalizaciones que vimos en la isla: una bandera roja que señala “peligro: correntada”. A un par de metros de donde nos bañábamos, una pareja de riocuartenses tuvo que ser rescatada al no hacer pie y no poder salir. En el rescate colaboraron Martín, que consiguió unos flotadores y se los acercó, Emanuel que ayudó a sacar a los atribulados bañistas, y Lucía, que dio aviso a los guardavidas que acudieron rápidamente y después retaron a los salvados por no haber hecho caso a la bandera.
Después
de esta estresante situación, emprendimos la caminata de regreso, que casi al
llegar al otro lado exhibe un enorme cañaveral (por el tamaño de las
plantas).
Ya en la costa, toamamos unos jugos en un bar flotante,un poco mas de playa en Pouso, y el regreso en el barquito, que llegó ya en el crepúsculo a Abraâo.
SABADO
5: HISTORIA DE ILHA GRANDE
Pensábamos contratar
una excursion nautica llamada "Super Sul", pero la llegada de un
enorme crucero habia agotado las reservas. Durante nuestra estadía en la isla
llegaron nada menos que 4 cruceros (uno cada dos días): el Grand Mistral,.el MSC
Lírica, El MSC Armonía y el Costa Victoria.
Entonces hicimos un
dia "tranqui" volviendo a la cercana Playa Preta. Allí, en la escasa
arena disponible nos hicieron compañía un par de simpáticos cangrejitos
amarillos que entraban y salían repetidamente de sus agujeritos.
Luego
hicimos una corta caminata hacia el "poçao"un pequeño embalse natural de un arroyo entre piedras, donde nos pudimos bañar en agua dulce (y fría), y conociendo de paso dos monumentos históricos de la isla: restos de un acueducto
al estilo romano,formado por arcos de 11 metros de altura (quedan una sucesión de unos 10 arcos semi tapados por la vegetación), que servía para llevar agua al Lazareto. Este es el otro monumento: ruinas de un lugar realmente tenebroso entre tanta belleza: al principio sirvió para poner en cuarentena a los inmigrantes o viajeros que llegaban enfermos a Brasil, pero luego sirvió de prisión hasta 1954: una serie de mazmorras paqueñas, oscuras y llenas de rejas.
Luego, a seguir disfrutando
de la Praia Preta
hasta bien caída la tarde. Por la noche, Silvia, Martín, Emanuel y yo salimos
de la rutina de cenar en el departamento, para concurrir a uno de los
chiringuitos de la costa, con mesas sobre la arena alumbradas con velas,
disfrutando de la plácida noche.
DOMINGO
6: FETICEIRA
Otra
excursión náutica, esta vez dirigida a la Enseada das Estrelas y al Saco do Ceu. Estas
excursiones, como las demás, también se pueden hacer a pie a través de las
trilhas, pero no quisimos cansarnos demasiado, sobre todo teniendo en cuenta
que algunos presentábamos averías en los pies, producidos fundamentalmente por
las piedras de Lagoa Azul.
El
barquito nos dejó en la playa Feiticeira,
una de las que componen la Enseada das Estrelas. La
ensenada debe su nombre a la abundancia de estrellas de mar en sus aguas. Pudimos ver y tocar una que el agua arrastró a
la arena, pero no tenía la forma habitual que uno conoce, sino que era una
especie de disco con la estrella de 5 brazos como dibujada en el interior del
círculo.
Allí
estaba programado que los que quisieran podían hacer una caminata hacia la
cascada del mismo nombre. La caminata duraba unos 70 minutos entre ida y
vuelta. Nuestro grupo se dividió: Silvia, Martín y Emanuel fueron, en tanto
Lucía, Mariano, Manuel y yo decidimos quedarnos, y no nos arrepentimos. La
playa (3ª en el ranking) resultó un lugar ideal para ver cantidad y variedad de
peces, que pululaban entre las grandes rocas de la orilla, donde también
había erizos, cangrejos y caracoles.
Los
caminantes, en cambio, volvieron cansados luego de ver una cascada de 15 mt.
que no podía compararse con ninguna de las que vimos el año pasado en las
Sierras Gauchas (entre 36 y 130 mt. de altura).
A los
encantos de la playa Feiticeira hay que agregar la historia o leyenda que le
contó un guía a Martín: el nombre Feiticeira (hechicera) derivaría de una mujer
francesa, esposa de uno de los hacendados que cultivaban café o caña de azúcar
allá por el siglo XVIII en la isla, mediante el trabajo esclavo. Al enviudar,
la señora de buen corazón fue liberando esclavos, con diversas excusas. Al
descubrirse esto, fue apresada, y como se dedicaba también a la curandería, fue
acusada de bruja y quemada. Luego, en su honor se le puso el nombre de
Hechicera a la playa y la cascada. No pude corroborar la veracidad de esta
impactante historia.
El
viaje continuó con el barquito hasta otra de las playas de la Enseada das Estrelas:
Llamada Praia da Fora (9ª en el ranking). Allí había un lindo restaurant, pero
veníamos provistos de material para elaborar sandwiches, que devoramos en la
arena.
Luego
navegamos hasta el llamado Saco do Céu (Bolsa del Cielo).
“Saco” le dicen a
esas ensenadas muy cerraditas, como una bolsa. Esta es “del cielo” porque la
placidez de sus aguas así embolsadas dicen que permite ver reflejadas las
estrellas por las noches.
Dentro
del Saco do Céu está la llamada Playa del Amor, donde nos detuvimos. El nombre
deriva de una historia tipo Romeo y Julieta, pues allí se reunía
clandestinamente una pareja de amores prohibidos por peleas de familia. Esta
playa quedó última en el ranking básicamente porque es tan pequeña que muchas
veces, al bajar la marea, es tapada por
las aguas. Tal fue el caso en esta oportunidad. El barquito ancló y nos
invitaron a largarnos al agua a hacer snorkel.
Una vieja construcción se veía en la orilla.
LUNES
7: DOIS RIOS
El último día en Ilha
Grande fue destinada a la suspendida excursión que dieron en llamar “Super
Sul”. No nos acompañaron Lucía, Mariano ni Manu, pues Mariano estaba afiebrado
(presunta insolación). Igual la pasaron bien haciendo playa nuevamente en la
cercana Julia.
Nos llevaron primero
a la isla Jorge Greco, bien al sur, donde no habia playa, pero si un lugar
apropiado para ver diversos peces mediante un snorkel (le sacamos el jugo al
que nos prestó nuestra amiga Barby).
En nuestros primeros
días en Ilha Grande, habia detectado una incongruencia: este lugar es
considerado “el paraíso”, pero resulta que el ave más común, al menos en la
zona de Abraâo, resultó ser el jote de cabeza negra (Coragyps atratus), que se
lo puede ver muy confiado por las playas y arboledas cercanas
Esta ave
carroñera, especie de buitre, no da precisamente el perfil de “ave del paraíso”
ni mucho menos. Pero en la isla Jorge Greco la cosa cambió: revoloteaban y
planeaban por allí grandes bandadas de elegantes fragatas (fregata
magnificens).
Luego volvimos a Ilha
Grande (zona sur) parando en una pequeña playita llamada Caxadaço, tambien para
ver peces bajo el agua, y que está flanqueada por grandes piedras de curiosas
formas.
Por ultimo llegamos a la hermosa playa de Dos Rios, con arena
blanca y finisima como Lopez Mendez, por sin su oleaje, al estar dentro de
un"saco".Una de las playas mas bonitas (2ª en el ranking) con suave declive, un paisaje espectacular y el plus de estar casi desierta: Solo los 20 pasajeros de nuestro barquito estabámos presentes. En esa playa desembocan justamente dos ríos. Uno de ellos antes de hacerlo forma un amplio remanso de agua dulce.
MARTES 8: EL REGRESO
Para regresar de la
isla contratamos un servicio que nos recomendaron, y que resultó eficiente y
económico: Speed Conection. Te llevan en barquito no hasta Angra, de donde
habiamos salido, sino a Conceicao de Jacarei,
un pueblito turistico que
queda mas cerca, y de ahi en un colectivo pequeño directamente al aeropuerto
internacional de Rio de Janeiro. Salimos a las 9 y pico, pero sin Martín y
Emanuel, que habían programado continuar el viaje por Paraty y Río de Janeiro.
En el barquito abierto teniamos la frescura del mar, no necesitábamos aire
acondicionado, pero por suerte sí lo tenía el colectivo, ya que a eso de las 10
de la mañana el sol "quemanchi y ardienchi" de Brasil ya hacía
estragos. A eso de las 12 y media ya estabamos haciendo los trámites en el
aeropuerto y logramos solucionar el tema del horario del regreso, pues habia
habido un error en el plan de vuelos inicial que nos habian hecho. Y lo
solucionamos de la mejor manera posible, ya que luego de varias negativas nos
ofrecieron un vuelo directo a Baires a las 15:50. Asi que tranquilos almorzamos
y nos sobró poco tiempo hasta que embarcamos, resultando un vuelo agradable que
aterrizó en Ezeiza a las 18:30. Ahi nos fue a buscar la gente de MD Inn, según
lo convenido, y ya con nuestro auto regresamos sin novedad hasta el
departamento de Martín en Buenos Aires.
Un viaje muy
recomendable para los amantes de la naturaleza en su máximo esplendor, si bien
será más conveniente para los argentinos cuando mejore la relación peso / real,
ya que todo resulta bastante caro. Esto no impide que haya gran cantidad de
turistas argentinos en la isla, los más destacados junto con el propio turismo
interno brasilero.
NOTA:
Esta nota fue reconstruida en junio 2020 (trabajo de cuarentena), ya
que el sitio donde se encontraba (pachig.blogspot.es) desapareció al
extinguirse el servidor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario