Mayo 2019
Protagonistas: Diana, Ernesto, Palomita, Chino, Silvia y
Pachi.
Medios: avión Buenos Aires – Madrid, Madrid - Barcelona
(Iberia), Barcelona – Estambul (Turkish Airlines) y Estambul – Kayseri (Turkish
Airlines), tour en ómnibus hasta
Estambul.
Relatos: Pachi, con cosas tomadas prestadas de Diana.
Tomamos el avión en Ezeiza el martes 7 a las 21:45 llegando
a Madrid el miércoles a las 14:30.
Nos alcanzó el tiempo apenas para hacer los trámites y tomar
el avión a Barcelona, que era el vuelo 1630 y salía 16:30, aunque no creo que
esta coincidencia signifique mucho.
Llegamos una hora después a Barcelona y nos hospedamos en el
hotel Ibis Budget Viladecans cercano al aeropuerto, cosa de no perder tiempo al día siguiente, que volamos hacia
Estambul. Salimos 11:30 y el vuelo duró 4 horas, pero como en Turquía es una
hora más tarde llegó 16:30. En el enorme y recién inaugurado aeropuerto de
Estambul (donde está el cartel que aparece en la portada de este relato)
hicimos rápidamente la combinación hacia Kayseri, en Capadocia.
CAPADOCIA
El vuelo de las 17:30 de Turkish Airlines se movió 17,
:32, pero levantó vuelo 18:10 (se pasó dando vueltas por el gigante aeropuerto) y llegó
19:15. Kayseri, 700 mil habitantes, en
la época romana era Cesarea de Capadocia. Kayseri es hasta ahora el punto más
lejano y más oriental al que he llegado en mi vida, ya que de ahí en más todo
fue camino hacia el oeste, incluyendo el trayecto hasta el hotel.
Nos fue a buscar una combi que tardó una hora para llegar al
hotel Dinler en Nevsehir.
En el hotel nos esperaba el que sería nuestro guía en el
tour (tour-co), Olgun, de excelente desempeño.
Al otro día nos llevó
por la zona de Capadocia.
Visitamos el Museo al aire libre en el Valle de Goreme y los valles de Avcilar y Guvercinlik, con casas trogloditas
(construidas en las piedras volcánicas) y las Chimeneas de Hadas, un paisaje
extraño y alucinante.También hay “iglesias trogloditas”, construidas en la época bizantina, donde se pueden apreciar imágenes cristianas pintadas en esa época.
Al día siguiente hicimos la excursión en globo, saliendo del hotel a las cuatro de
la mañana, si bien no arrancó hasta las seis, cuando las condiciones climáticas
lo permitieron. Es un espectáculo magnífico.
PAMUKKALE
A eso de las ocho salió el bus con destino a Pamukkale (682
km). Se pasa por la región de Galacia, llamada así porque fue habitada por
galos (galatas,), que se trasladaron entre los siglos VIII ac y V ac. En Estambul veríamos más adelante el barrio
Galata, que tiene el mismo origen.
También pasamos por la antigua región de Frigia (origen del famoso gorro), viendo al pasar un monumento que recuerda que allí ocurrió el mitológico duelo musical entre el dios griego Apolo (lira) y el sátiro Marsias (flauta) que ganó el dios, quien como premio desolló vivo a su rival.
Por la tarde llegamos al Castillo de algodón, unos piletones naturales de agua termal y piedra
caliza, donde hoy sólo se pueden mojar los pies por un tema de contaminación.
Donde también se encuentran las ruinas de la antigua ciudad greco-romana de Hierápolis.
El lugar es alucinante! El piso es bastante resbaladizo pero ninguno de nosotros se cayó.
Luego llegamos al hotel Dinler y después de la cena nos
metimos en la pileta termal del mismo.
JONIA
Al día siguiente partimos rumbo a Esmirna (Izmir), a 219 km.
Esto es la región de Jonia, zona de viñedos y frutales, entre ellos frutillas.
Tuvimos oportunidad de probar unas grandes, hermosas y exquisitas frutillas en una parada.
Jonia tiene una historia especial. Mientras era parte
integrante de la antigua Grecia, entre los siglos VI y III a.c., allí hubo un
glorioso despertar del conocimiento. Por esa costa del mar Egeo y en las islas
adyacentes vivieron e investigaron Pitágoras y Aristarco en Samos, Hipócrates
en Cos, Tales y Anaximandro en Mileto, Anaxágoras en Clazomene. Por eso dice Sagan en Cosmos: “Alguna cultura
tenía que llegar primero. Resultó que fue Jonia el lugar donde nació la
ciencia”.
En Jonia estaba también Efeso, donde nació en esa época el
famoso filósofo Heráclito, aquel del “nunca te bañarás dos veces en el mismo
río”. Hoy es una de las ciudades de la antigüedad mejor conservadas en el
mundo. Alli llegaron a vivir 200.000
personas, y se ven las ruinas de un anfiteatro para 25.000.
la fuente de Trajano, el templo de Adriano,
el relieve de la diosa Nike, etc.
En Efeso estuvo también una de las siete maravillas del
mundo antiguo: el templo de Artemisa, cuatro veces más grande que el Partenón
de Atenas. En el siglo I D.C. el apóstol
San Pablo anduvo predicando por aquí, pero fue echado por los adoradores de la
diosa griega. Por eso la epístola que hizo a los efesios (ad efesios) quedó
como sinónimo de algo mal hecho: adefesio. Cuatro siglos después, como símbolo
de la victoria cristiana sobre el paganismo griego, muchas de sus columnas
fueron utilizadas para la reconstrucción de la gran iglesia Santa Sofía en
Bizancio (actual Estambul) que visitaríamos más adelante. Lamentablemente para los cristianos esa
victoria no fue permanente, porque otros diez siglos más adelante los turcos
otomanos conquistaron la ciudad y toda la península de Anatolia, transformando
Santa Sofía en mezquita, y a toda la península en musulmana. Esto subsiste
hasta el presente. Hay mezquitas por todos lados, pero no se ven iglesias
cristianas de ningún tipo, solo quedan ruinas de ese pasado.
Una de esas ruinas la
fuimos a ver con el tour-co: la supuesta casa de la virgen María cerca de Efeso
. donde dicen que vivió llevada por el apóstol San Juan.
Es lugar de peregrinación, la han visitado algunos papas y la gente le pide favores dejándole papelitos en un muro.
Tras la visita a Efeso nos alojamos en el hotel Double Tree
by Hilton Izmir Aiport.
ESTAMBUL
Al otro día partimos rumbo a Estambul, de la que nos
separaban unos 500 km.
Pero antes pasamos por Bursa, donde visitamos la mezquita
verde y el mausoleo verde, construidas en 1419 por Mehmet I Celebi.
Poco antes de llegar a la antigua Constantinopla se pasa
junto al lago Iznik. Al otro lado del lago está Nicea, donde se realizaron
dos concilios ecuménicos en los inicios de la cristiandad.
Es imponente el puente que cruza un brazo del mar de
Mármara, acortando mucho el camino.
Ya ingresados a Estambul y cruzado el Bósforo por uno de sus
puentes, el ómnibus pasó por el ya mencionado barrio Galata, junto al estadio
del club del barrio, el famoso Galatasaray.
Este equipo juega el único clásico
intercontinental del mundo, ya que su rival el Fenerbah¢e se encuentra en el
lado asiático de esta gran urbe de 14,5 millones de habitantes.
Nos instalamos en el hotel Ramada, y como había tiempo fuimos
en tranvía y funicular hasta la plaza Taksim, zona turística y de ocio conocida
por sus restaurantes, tiendas y hoteles.
Es considerada el centro neurálgico
del Estambul moderno. Allí cenamos en un kebab.
A la mañana siguiente nos pasaron a buscar para visitar la
Mezquita de Sehzade, mandada a construir por Soliman el Grande en honor de su
hijo Mehmet, asesinado.
Al terminar, visita al Mercado Egipcio o Bazar de las Especias (lugar donde lo perdimos a Ernesto).
Luego de un ligero almuerzo, visita al Gran Bazar, construido en el S.XV, como centro de comercio y negocios, con un entramado de 61 calles.
El siguiente día libre lo aprovechamos para recorrer el
circuito de Sultanahmet: la ya mencionada Santa Sofía, construida como la
principal Iglesia Católica de la época.
Estas son posiblemente columnas traídas desde el templo de
Artemisa en Efeso.
Santa Sofía fue convertida en mezquita en el 1453, y al constituirse la República en 1923 pasó a ser museo, por lo cual no hay que cumplir las formalidades religiosas de descalzarse y cubrirse como en las mezquitas.
Esta modernización y laicismo se aprecia en la calle en
el hecho de que a pesar de ser un país musulmán (si bien con una clara
separación entre religión y Estado) las mujeres solo visten al estilo islámico
en un muy pequeño porcentaje, que yo estimé en no más de un 15% en Estambul.
Seguramente en el interior es un poco más.
También se da, según nos contaron, que muchos poderosos empresarios árabes, muy musulmanes ellos, compran carísimas propiedades en Estambul para poder descansar en Turquía de las restricciones religiosas que padecen en los países árabes.
También se da, según nos contaron, que muchos poderosos empresarios árabes, muy musulmanes ellos, compran carísimas propiedades en Estambul para poder descansar en Turquía de las restricciones religiosas que padecen en los países árabes.
En esta visita se nos perdieron Ernesto y Diana, así que
luego de buscarlos sin éxito, nos fuimos a la Mezquita Azul, debe su nombre a
los azulejos del interior; ésta también tiene una parte en obra.
También visitamos la Cisterna Basílica, depósito subterráneo
de agua construido en la época bizantina. Dentro de la oscuridad reinante se
podían apreciar multitud de columnas que sostienen el recinto. Es curiosa una
columna que en su base representa una medusa, pero invertida.
Desde aquí la recorrida siguió por el Palacio Topkapi, centro
del imperio otomano, donde vivian el sultán, sus esposas, cientos de concubinas
y miles de criados, además era sede de gobierno.
Es inmenso cuando uno piensa que no hay más que ver aparece otro pabellón, con más habitaciones, más baños, más piletas con canillas, unas más lujosas que otras, y a pesar de lo inmenso del lugar nos encontramos con los amigos.
De ahí a la Torre de Galata, construida por los genoveses en
el S. XIV, de 70m de altura y buenas vistas del Bósforo y del Cuerno de Oro (estuario que desemboca en el
comienzo de ese estrecho, de gran valor estratégico en otras épocas) y la
ciudad.
Al día siguiente, jueves, debíamos tomar el avión de regreso
a Barcelona, que salía a las 19:40.
Como teníamos tiempo libre, nos despedimos de Estambul visitando
la Mezquita Sulleymaniye, construida por encargo de Soliman I el Magnífico, en
el S. XVI, y donde se encuentra enterrado, en un edificio cercano a la Mezquita
Es muy linda con un enorme patio y jardines desde donde se puede divisar el Cuerno de Oro y la Torre Galata.
Luego seguimos la caminata cruzando el Cuerno de Oro por el curioso
puente Galata, que al estilo del Ponte Vecchio de Florencia está lleno de
comercios, con la diferencia de que en lugar de joyerías hay restaurantes
especializados en pescado.
Así llegamos al barrio Galata, callecitas angostas e
irregulares que suben y bajan, muy pintoresco.
A las 15 nos pasaron a buscar para llevarnos al aeropuerto
para el vuelo de Turkish Airlines. Embarcamos con tiempo, y el avión se empezó
a mover muy puntualmente, y levantó vuelo a las 20.
Como decía el cartel: un gran mosaico de civilizaciones, un país muy especial.
Como decía el cartel: un gran mosaico de civilizaciones, un país muy especial.




















































Parece que la pasaron lindo :-) Felicitaciones!!
ResponderEliminarUna linda experiencia! Gracias.
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